Pasamos 12 días maravillosos en la casa de Marisa, en el precioso pueblo de Pujayo. En mi opinión, es uno de los mejores lugares para alojarse en Cantabria. Pujayo es muy bonito, tranquilo, cuidado y lleno de casas con flores y parras. El pueblo cuenta con un parque infantil y una barbacoa comunitaria, y los vecinos son súper amables y acogedores. Desde Pujayo es muy fácil llegar en coche a todos los lugares de interés de Cantabria. Además, hay una estación de Renfe muy cerca, ideal si quieres olvidarte del coche y viajar en tren, por ejemplo, a Santander.La casa rural superó todas nuestras expectativas. Es una opción fantástica para familias con niños: limpia, fresca y totalmente equipada. Tiene todo lo necesario y más: papel higiénico, gel, champú, lavavajillas, pastillas para el lavavajillas, detergente para la ropa y muchos otros detalles útiles. En los armarios había ropa de cama y toallas de repuesto. Cuenta con un patio privado precioso, rodeado de flores y plantas, perfecto para tomar un café, y donde además se puede aparcar el coche sin problemas.Marisa es una anfitriona encantadora y muy atenta. Nos permitió hacer el check-out más tarde de las 12 sin ningún inconveniente, así que nos fuimos a las 17:30, descansados y felices. Nos ha enamorado Cantabria: una región increíble con paisajes hermosos, pueblos de cuento, monumentos culturales, gente maravillosa y una gastronomía espectacular (¡qué quesos y vinos!). ¡Muchas gracias, Marisa, por unas vacaciones impecables!