Nada más cruzar la puerta, los ventanales que dan al paseo marítimo y al mar captan toda la atención. Solo hay que cruzar una calle y casi estás con los pies en el agua. En general, la casa es muy cómoda, amplia y tiene el equipamiento necesario: aire acondicionado, buen aislamiento acústico y térmico, champú y gel de baño en los baños, jabón líquido en los lavabos y secador. La cocina tiene el equipamiento necesario para hacer cosas básicas y una buena nevera. Detallazo tener bebidas isotónicas en la nevera y una cesta llena hasta arriba de fruta (de la que dimos buena cuenta). Hay varios restaurantes muy ricos cerca, así como un Carrefour Market justo debajo y un Mercadona a unos 300 metros. La plaza de aparcamiento está justo debajo de la casa y es cubierta y bastante amplia. Además, hace falta llave para acceder al aparcamiento, así que da mucha tranquilidad. Por ponerle un pero, hubiese estado bien que hubiese un segundo televisor y que se pudiese enchufar un HDMI en el pantallón del salón, demasiado pegado a la pared para poder acceder a los conectores, para no tener que hacer login en Netflix u otras plataformas y tener que acordarte de salir de ellas antes de irte. Un 10 para Álvaro y Olga, muy amables y solícitos a nuestra llegada. Es posible que repitamos en el futuro, algo raro en nosotros.