Para celebrar la Navidad en familia, alquilamos dos apartamentos de la casa Pirineos.
Todo parecido entre la descripción de dicha casa y la realidad es producto de la imaginación.
Nada más entrar en la casa nos chocó la suciedad. Algún ejemplo:
• Telarañas hasta en la viga de la cocina.
• Pelusas debajo de todas las camas y del sofá
• Sofá lleno de lamparones camuflados con un trapo sucio y roto.
• Pelos en una de las toallas.
• Cristales empañados por el polvo
• televisor pegajoso….
• Pantalla de una lámpara, rota
• Hule de la mesa pringoso
En el ámbito de la seguridad, algunos ejemplos:
• El primer día se desprendió el marco de una persiana, hiriendo en la mano a una de mis sobrinas
• Y más grave: las escalerillas de acceso a las “habitaciones” ubicadas en altillos, son sumamente peligrosas, con peldaños de hierro y agarres (en una de las dos) que se descuelgan y que tuvimos que asegurar con una cuerda.
• Además, el pequeño fluorescente debajo del armario de la cocina, estaba descolgado, el cajón de los cubiertos no se podía abrir como también se mantuvieron cerradas puertas de dos mesillas.
• No funcionaban dos radiadores
• Por último, la cocina no reúne condiciones para acoger a una familia: no hay armarios para guardar la comida (tuvimos que poner bolsas y cajas por el suelo), ni encimera; no hay una jarra para el agua y no encontramos ni una triste copa de vino. Sólo vasos duralex y tazas, algunas con el asa rota.
• En el primer piso, la cocina sin horno.
• Afortunadamente, la batería de cacerolas, muy completa.
Una lástima que una casa tan bonita y correctamente restaurada, presente tantas y tan graves deficiencias.
En el estado actual, no es recomendable.